domingo, 9 de marzo de 2008

ETA también vota

Hara, Rebelion-en Santiago Alba Ricok eta Carlos Fernández Liriak idatzitako iruzkina, oso ona eta guztiz ados nagoena:



ETA también vota


Hace unas horas ha muerto asesinado Isaías Carrasco, un exconcejal del PSOE, en el portal de su casa en Mondragón (Guipúzcoa). A la espera de una reivindicación, todo parece indicar que ETA se ha comportado como todos, por distintos motivos, preveíamos y ha acudido a votar, pistola en mano, dos días antes de las elecciones del próximo domingo. Llama a la abstención, pero no ha podido abstenerse; llama a la abstención, pero ha querido participar disparando a un trabajador de 43 años que no ocupaba ningún cargo público, que no tenía escolta y que estaba en compañía de su hija. Se ha sumado de la peor manera a los que pasado mañana votarán para que sigan acumulándose los muertos, los torturados, los encarcelados, los atropellos al Derecho, los golpes a la democracia. ¿A favor de quién ha votado ETA? No lo sabemos y no queremos saberlo, pues cualquier cálculo en estos momentos sólo beneficia a los que, de un lado y de otro, se han puesto ya a hacer sus cálculos. Hay votos en blanco y hay votos en negro. Hay votos nulos y votos que anulan. Sabemos, en cualquier caso, contra quién ha votado. Ha votado contra un hombre que no iba a votar al PP. Ha votado contra los que, contra el PP, defendían a duras penas la negociación. Ha votado también contra algunos de los que defendemos el derecho a la autodeterminación. Ha votado contra las víctimas de la doctrina Garzón y contra muchos de los que nos opusimos al sumario 18/98. Y ha votado, antes de todo eso, contra el mínimo de decencia que se debe imponer a sí mismo un grupo que sigue pretendiendo ser, contra todas las evidencias, revolucionario y emancipador.

No sabemos hacia dónde se dejarán llevar el día 9 los ciudadanos vascos y españoles, pero no vamos a dejar que nuestro voto nos lo imponga ETA. Decidimos abstenernos antes de que ETA pidiera la abstención y no vamos a dejar de hacerlo ahora que ETA ha decidido votar a su manera. El domingo nos abstendremos dos veces: una contra los que querrán aprovechar este asesinato para seguir yugulando el derecho y la democracia y otra contra ETA, que es la que ha asesinado.

Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria
Rebelión

1 comentario:

Ioseba dijo...

Eta hemen, idazle berdinek, atentatua baino lehen abstentzioaren alde egindako iruzkina:


En defensa del voto

No estoy de acuerdo en que la democracia sea un cuento, el Derecho una fábula y las elecciones una trampa. Miles de trabajadores -quizás millones- han muerto para conquistar este triple acceso al espacio público y no deberíamos bromear al respecto. Los progresos lo son no porque produzcan más riqueza o más seguridad sino porque producen más satisfacción moral y más autoconciencia general. Es mucho más satisfactoria la idea de tribunal que la de venganza porque los humanos podemos resignarnos al mal pero no a que se nos considere públicamente malvados. Es mucha más bella una chapuza colectiva que una hazaña privada porque podemos resignarnos a no dominar el mundo pero no a que se nos excluya de él. Por lo demás, ninguna felicidad puede ser comparable a la de que la justicia, la decencia, la razón, se impongan mediante persuasión y por mayoría y no por las armas. Fuera de la satisfacción de un juicio justo, de la belleza de una decisión compartida y de la felicidad de una decencia aclamada, todo lo que hay son diferentes grados de frustración, más o menos justificados, que buscarán una vía menos satisfactoria, menos hermosa y menos festiva (es decir, menos moral) para expresarse. Lo que es sin duda una fábula y una trampa son los tribunales sin Derecho y las elecciones sin democracia. Lo que obligan a reclamar las fábulas y las trampas son precisamente derecho y democracia.

Yo quiero votar, siempre he querido votar, me parece fundamental votar. Por eso me voy a abstener. Bajo el capitalismo, bajo el canibalismo, las izquierdas del Estado español hemos aceptado con resignación que, llegadas las elecciones, la justicia, la decencia y la razón serán derrotadas o estarán, en cualquier caso, infrarrepresentadas; y si votamos, asumimos la frustración de que nuestro voto sea sólo aproximativo o negativo o rebajado o malversado. Pero es tan bonito votar, hemos luchado tanto, contiene ya un progreso formal tan grande que, a la espera de que haya condiciones sociales para la justicia, la decencia y la razón, nos avenimos a proteger al menos las formas, aunque nuestra intervención sea homeopática. Puedo aceptar la frustración de que no haya ningún partido que represente mis posiciones; puedo aceptar la frustración mayor de votar a un partido que sólo las representa por aproximación o analogía y que no podrá ganar; puedo aceptar la frustración aún mayor de votar a un partido que se limitará a impedir la victoria de otro peor, pero lo que no puedo aceptar es la frustración radical de votar contra las formas mismas. Puedo aceptar la frustración inmensa de que el canibalismo sea incompatible con la justicia, la decencia y la razón, pero no puedo aceptar la frustración definitiva de votar contra las condiciones formales que garantizan unas elecciones libres. Algunos dicen que en Palestina y en Venezuela han votado contra la democracia; en España -mucho peor- votamos porque nos hemos librado de ella.

Si pudiera votar a Batasuna (o a ANV o a PCTV), no les votaría. Pero porque no puedo votar a Batasuna, me voy a abstener. De hecho, creo que votaría a cualquier partido que recogiese en su programa la derogación de la Ley de Partidos y la devolución de sus derechos políticos a la izquierda abertzale. Es decir, cualquier partido verdaderamente democrático. Ya que no puedo votar al partido que me gusta, me gustaría votar a la democracia; me gustaría decir sí al Derecho, apoyar las libertades más abstractas y formales. Y resulta que la democracia misma y el Derecho y las libertades formales no están representados en ningún partido. Todos los partidos -decenas- se presentan a las elecciones tras haber renunciado a la defensa de la democracia, el Derecho y las libertades formales; todos los partidos -decenas- se presentan porque han renunciado a la defensa de la democracia, el Derecho y las libertades formales. En estas condiciones, votar puede resultar divertido o supersticioso o pragmático o tranquilizador o incluso virtuoso, pero no democrático. Puede ser hasta gracioso, pero ya ni siquiera hermoso. Los comunistas estamos acostumbrados a que la violencia -golpes de estado o guerras- desbarate nuestras mayorías; ahora se nos pide además que nos acostumbremos a votar contra la democracia misma. Si no puedo defender ni el comunismo ni la democracia con mi voto, ¿no será su inutilización consciente, premeditada, la única opción verdaderamente política? Es poco, pero es al menos no cerrar los ojos. Ésta es la deprimente paradoja: me abstengo no a favor del comunismo sino del voto mismo; no contra los partidos sino a favor de ellos; no por indiferencia de la política sino contra la indiferencia política de una derecha capaz de todo y de una izquierda que sigue sin creerse que la Ley de Partidos, el sumario 18/98 y las detenciones indiscriminadas afectan a todos.

Me preocupa, sí, que ETA haya pedido también la abstención. Pero que me preocupe ilumina de un modo aún más sombrío la situación. Esta analogía ya casi incriminatoria incrimina en realidad a todos los que, por activa y por pasiva, desde el gobierno y desde la oposición, me obligan a abstenerme junto a ETA cuando, en condiciones de libertad, votaría contra ella. Me abstengo también contra ella, a sabiendas de que son los que prohíben votar a 200.000 vascos -voto en mano- los que están justificando su existencia.

Carlos Fernández Liria es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense y Santiago Alba Rico es filósofo

http://www.kaosenlared.net/noticia/53999/en-defensa-del-voto